miércoles, 1 de enero de 2020

Devocional día vigésimo sexto


Cuida tu casa

1 Timoteo 3:5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?).

Ayer primero de enero 2020,  llego un amigo a la casa a dar el feliz año, pero era más lo que lloraba que lo que pudiera tener en gozo, y  todo porque a pesar de tener una familia numerosa, no supo enseñar el amor, es un hombre muy preocupado en dar todo lo material a su esposa e hijos, pero lo fundamental que es dar afecto y seguridad emocional no lo supo dar.
Realmente cuidar nuestra casa influye en dar amor afectivo, dar seguridad, sin dejar de dar el amor através de los beneficios materiales que podamos ofrecer.
Conozco familias que el hombre o la mujer le reclaman a su pareja, porque estos se la pasan en la iglesia y no junto a la familia, en estos casos es porque estas personas no aplican lo que aprenden en el hogar, personas que van a las iglesias es a alimentar sus sufrimientos, y eso no los deja avanzar.

La iglesia debe ser para nosotros una universidad donde aprendemos lo que vamos a aplicar en el hogar y en la sociedad.

Para gobernar la casa debemos aprender a hacerlo, no podemos tomar ministerio en las iglesias hasta no saber gobernar la casa. No podemos ser cristianos que muestren fracaso a los demás, porque esto daría un mal testimonio del poder de Dios.

Comencemos por ir a la iglesia a aprender, ese aprendizaje aplícalo en tu hogar, gánate a tu familia para Dios y con ese pilar fortalecido, puedes empezar cualquier ministerio.

Creo fielmente que la convicción en el temor de Dios, es lo único que podrá hacer que una familia sea para siempre, hay hogares donde fracasan por la falta de sabiduría, ni los bienes no los afectos son seguridad para vivir en pleno gozo.

Nosotros no tenemos capacidad para cubrir todo lo que el ser humano necesita, solo Dios nos enseña a ser agradecido, cuando Jacob bendijo a José le dió las palabras más sabias en bendiciones, genesis 49:25, me llama mucho la atención que dice las bendiciones del vientre y de los senos, debemos agradecer haber nacido, y haber sido amamantando, cosa que se que a todos se nos olvida, pero es una bendición.

En Cristo hasta ese detalle aprendemos a valorar y empezamos a cuidar nuestra familia, cuidar de la familia es a lo que se refiere el apóstol Pablo en este mandato.

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