Todo lo que hagas, primero encomiendalo al Señor.
Proverbios 3:6-8 Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. 7]No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; 8]Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo...
Cuantas veces no hicimos esa oración, y la hacíamos sin entendimiento, "hágase tu voluntad" si hiciéramos la voluntad de Dios tendríamos una salud perfecta, seríamos millonarios, nos amariamos sin ningún tipo de celos, y en todo nos iría bien.
Pero que difícil es hacer la voluntad de Dios, pero si decides hacer su voluntad, caminar conforme a su palabra, puedes empezar a gozar del amor, de la tranquilidad, y gozarás de salud, es una promesa de Dios, y Él no miente.
Si cada vez que vayas hacer algo primero lo pones en oración el Señor te guiará en justicia, no haras malos negocios, no haras actos que te traigan aflicción o tristeza, lo cual te dará salud.
Haceptar la guía de Dios es díficil si la vida que llevas le falta oración, la oración es la que calma al hombre, es la que deja que fluya el poder del Espíritu Santo, y esa guía será lo perfecto en tu vida.
Al año de estar en el evangelio, guiado por el Espíritu Santo, logré vender el negocio que tenia, "era una licorería" por supuesto empecé a orar al Señor para que me diera un nuevo diseño, yo viajaba y compraba jabón líquido en Barquisimeto y lo revendía en mi ciudad. "San Carlos"
Yo oraba a Dios que pusiera a alguien que me enseñará a fabricar un jabón de calidad, que a la gente le gustará, siempre preguntaba a personas de la empresa a la que le compraba, pero los celos eran muy grande y no me decían, una madrugada en oración, el Señor me mostró una visión, vi como se mezclaban unos químicos que yo ya conocía.
Ese día fui hice esa mezcla, y hoy en día en medio de todo este trastorno económico, ese jabón es el que por el poder de Dios sostiene mi economía, y las personas lo buscan a pesar de no ser económico.
Al año de estar en el evangelio, guiado por el Espíritu Santo, logré vender el negocio que tenia, "era una licorería" por supuesto empecé a orar al Señor para que me diera un nuevo diseño, yo viajaba y compraba jabón líquido en Barquisimeto y lo revendía en mi ciudad. "San Carlos"
Yo oraba a Dios que pusiera a alguien que me enseñará a fabricar un jabón de calidad, que a la gente le gustará, siempre preguntaba a personas de la empresa a la que le compraba, pero los celos eran muy grande y no me decían, una madrugada en oración, el Señor me mostró una visión, vi como se mezclaban unos químicos que yo ya conocía.
Ese día fui hice esa mezcla, y hoy en día en medio de todo este trastorno económico, ese jabón es el que por el poder de Dios sostiene mi economía, y las personas lo buscan a pesar de no ser económico.

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