Hechos 3:-8 La sanación de un cojo.
1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la
hora novena, la de la oración.
2 Y era
traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del
templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en
el templo.
3 Este,
cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le
diesen limosna.
4 Pedro,
con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.
5 Entonces
él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.
6 Mas Pedro
dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de
Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
7 Y
tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies
y tobillos;
8 y
saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y
saltando, y alabando a Dios.
Un día tuve un sueño en el
cual pude interpretar que había una mujer con depresión dentro de la iglesia,
esta mujer estaba tan afligida que deseaba la muerte.
Comparto esta palabra a la
iglesia y una mujer que tiene un poder económico muy estable a pesar de la
situación que vive el país, son una familia que es digna de admirar, ella es
una buena mujer el esposo uno de los pocos contado y usado por el Señor, sus hijas
buenas muchachas educadas y se sostienen en el Señor, son propietario de dos
negocios en una buena zona de la ciudad, tienen dos camionetas y dos carros
realmente nuevos y en muy buenas condiciones, un apartamento en una buena zona
residencial, y esta mujer me compartía que ese día había tenido una depresión
tan fuerte que tuvo que llamar a unas amigas e irse a un centro comercial a
comprar compulsivamente porque uno de los negocios no había tenido buena venta últimamente,
dejo a su hija menor sola en la casa y se fue a gastar dinero cuando su
preocupación era por las malas ventas.
También recuerdo un día fui invitado a una iglesia y la persona que estaba adorando era un muchacho muy entusiasta y dominaba el escenario, toda la gente de la iglesia estaba muy gozosa gracias al trabajo que el estaba haciendo en la adoración que él dirigía, pero entonces sale a contar un testimonio que estaba muy afligido porque no tenia unos zapatos para esa ocasión, su cuerpo estaba brincando en ese altar su voz brillaba como la cara de Jesús cuando se transfiguró delante de sus discípulos, pero su espíritu estaba paralítico a la puerta de la iglesia, valía mas el tener unos zapatos bonitos para él sentirse bien, que la gloria que se había manifestado en medio de la adoración.
También recuerdo un día fui invitado a una iglesia y la persona que estaba adorando era un muchacho muy entusiasta y dominaba el escenario, toda la gente de la iglesia estaba muy gozosa gracias al trabajo que el estaba haciendo en la adoración que él dirigía, pero entonces sale a contar un testimonio que estaba muy afligido porque no tenia unos zapatos para esa ocasión, su cuerpo estaba brincando en ese altar su voz brillaba como la cara de Jesús cuando se transfiguró delante de sus discípulos, pero su espíritu estaba paralítico a la puerta de la iglesia, valía mas el tener unos zapatos bonitos para él sentirse bien, que la gloria que se había manifestado en medio de la adoración.
Hago todo este esquema es porque quiero
decirte que muchas personas van a las iglesias con una fe puesta en un Dios que
les va a dar dinero, hay personas que creen en Dios es porque tienen miedo a
pasar algún tipo de necesidad económica, personas que están es pendiente de
querer ir a la iglesia si tienen unas sandalias diferentes a la que llevó al último
servicio, o un pantalón o una blusa, o el hombre pendiente de no repetir la
camisa o el par de zapatos, nos ocupamos de querer llevar una buena fragancia y
de pensar que mientras más aparento estoy mas bendecido.
Pero no nos damos cuenta
que somos ese hombre cojo del cual habla hechos 3, habemos personas que pedimos
lo que creemos que soluciona los problemas y pareciera que la plata lo
soluciona todo, cuantos cojos no están a la puerta de la iglesia, hombres y
mujeres que sufren de depresión, personas que el orgullo los tienen totalmente paralíticos,
la vanidad, la falta de perdón, el odio, la crítica, estos son elementos que
tienen a las personas cojas. Estas personas ciertamente pasan al salón de la
iglesia y se sonríen, saludan a todo el mundo con una cara de alegría, pero su
espíritu se quedó paralitico sentado a la puerta de la iglesia.
Hay personas que tienen sus familias
destruidas, la fornicación a escondida, el adulterio, los hijos haciendo
actividades indebidas para mantener su estatus económico, pero van a las
iglesias es a vivir de apariencia y no se humillan delante del Señor para que
les quite esa parálisis que los tienen sentado a la puerta de la iglesia
pidiendo dinero.
Para que Dios te va a dar dinero?, para que
sigas paralitico en tu orgullo, en la vanidad, para tener más plata y con tu
falta de perdón quieras humillar al que odias, para que te va a dar Dios más
dinero? Para que sigas paralitico en tu fornicación, en el adulterio, en las
drogas.
La palabra de Dios dice: cuidado si la luz
que hay en ti no sea tiniebla, y también dice: así como prospera tu alma
prosperas en todo.
Vamos a ocuparnos de llevar un evangelio de
sanidad espiritual, de restauración personal y de la familia, no te quedes
sentado a la puerta de la iglesia, deja la parálisis y ven a adorar a Dios,
deposita tu confianza en el Señor y no en el dinero, nuestro Dios es un Dios de
provisión, un Dios que dice que no nos desamparará, que no mendigaremos pan, es
un Dios que dice que seremos tierra deseable.

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