Muchos predican de la violencia del apóstol Pedro cuando cortó la oreja al soldado, pero no valoran el buen filo de una espada.
Juan 18:10 NTV Entonces Simón Pedro sacó una espada y le cortó la oreja derecha a Malco, un esclavo del sumo sacerdote.
Dice la escritura que la palabra de Dios es espada de doble filo.
Hebreos 4:12 NTV Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos.
Pedro para ese momento aún no era un hombre convertido.
El conocía al maestro, pero aún era ese hombre sin el poder que da el Espíritu Santo, es como aquellos que vienen a la iglesia, pero aún siguen siendo vulgares pecadores.Por eso la espada que tenía Pedro, era para cortar a otros.
Más la espada que recibimos nosotros, es para cortarnos nosotros mismos, no para cortar a los demás.
Esa espada que tenía Pedro, es esa espada que señala a otros, crítica, son esas escusas para acusar a otros cuando fallamos, es cuando eres adúltero, estás adulterando sin tomar en cuenta las consecuencias para tu familia, es no tener temor de Dios.
Tu espada debe tener buen filo.
La espada que recibe el hombre cuando quiere imitar a Jesús, es una espada cortante.
Esa espada cuando llega ese deseo impuro, cuando llega la tentación, cuando llegan esos pensamientos que te hacen ver los defectos de tu pareja, esa espada corta ese deseo, corta esos pensamiento que alimenta el deseo, para que no caigas en pecado.
Esa espada debe cortar la debilidad de carácter.
Cuándo hay escasez en tu hogar, y ya vas pensando en que trampa hacer para cubrir esa necesidad, cuando las cosas salen mal y ya quieres ir a que te lean los caracoles, cuando tienes circunstancias que te hacen dudar del poder de Dios.
El filo de tu espada debe ser tan filoso, que puede separar el alma del espíritu.
Ese filo de espada, te debe redarguir, alejarte del mal. (Prov 14:16)
Tu puedes engañar al hombre, pero no te puedes engañar a ti mismo, tú sabes y tienes claros esos deseos impuros, tienes claros esos impulsos que te llevan a robar, te llevan a las drogas, te llevan a la promiscuidad, al adulterio.
Esa espada que recibimos cuando decidimos seguir verdaderamente a Cristo, deja al descubierto nuestros pensamientos, porque dijo el Señor Jesús: conoceréis la verdad, y la verdad, os hará libres. (Juan 8:32).
Agarra tu espada y corta tu oreja, saca tu ojo, corta de tí lo que te lleva al pecado. (Mar. 5:29).Tememos a Dios cuando creemos que hay tres cielos, y los tres están a nuestro favor, cuando entendemos que no es sólo está vida, que hay una nueva vida desde que conocemos y aceptamos a Jesucristo como único Señor, como el camino la verdad y la vida.
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