jueves, 16 de julio de 2020

Pedís y pedís mal

El negarnos conocer y obedecer la palabra de Dios nos hace ser personas egoístas, cuando leemos en el evangelio de Lucas el modo como el Señor nos enseña a orar y como nos sigue hablando después de enseñarnos a orar, vemos la bondad y la benevolencia del modo que el Señor nos invita a vivir.
Lo primero es que nos invita a reconocer a Dios como padre, el reconocimiento de Dios como padre nos hacer ser personas que se someten a una autoridad, que no podemos actuar deliberadamente.
Cuando reconocemos la autoridad de Dios nos hacemos humildes, leales y obedientes.
El reconocer a Dios como padre y estar sometido a él, eso nos permite acércanos y pedir, cuando le pedimos reconociendo que él es nuestro padre, el Señor conociendo nuestros pensamientos nos dará la provisión.
Un padre que ama no se niega a su hijo, por eso dice la palabra que si nosotros siendo de mal corazón sabemos dar buenas dádivas, cuanto más nos dará el Señor, ahora el apóstol Santiago tiene razón cuando dice: pedís y pedís mal, porque pides para tu propio deleite. Siempre que pedimos lo hacemos egoístamente, siempre decimos dame, decimos yo necesito, todo lo pensamos en lo individual.
Cuando leemos el padre nuestro, podemos observar que todas la peticiones son en benéfico común, venga a nosotros tu reino, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, no nos dejes caer en tentación, líbranos del mal.
Todas las peticiones son en plural no hay deleite propio en ningunas de ellas. Todas son siempre pensando en los demás, en las peticiones no hay egoísmo, por eso dice en el libro de Job, que cuando Job oro por sus amigos el fue prosperado. 
Dice el padre nuestro: hágase tu voluntad así como en el cielo, aquí en la tierra, para nosotros poder recibir las peticiones hechas debemos hacer la voluntad de Dios, y no la nuestra, por eso es que Dios quiere personas hacedoras de su palabra y no oidoras de su palabra. 
Es por eso que en Lucas 11:27-28, una mujer que después de haber escuchado a Jesús, ella le dice: bienaventurado el vientre que te trajo y los senos que mamaste.
Más Jesús le respondió bienaventurado los que oyen la palabra de Dios y la guardan. Por eso Las personas que quieren vivir en bienestar deben guardar la palabra del Señor, debemos dejar de ser egoístas, todo lo que hacemos lo hacemos pensando solo en nuestro bienestar.
Otra cosa por la cual no sabemos pedir, es que el Señor nos invita primero es a pedir en lo espiritual,  Lo mejor que una persona pueda pedir es el Espíritu Santo, por eso en la tercera carta de Juan 1:2 dice: yo deseo que así como prosperar tu alma, prosperar en todo.
Si nosotros no teniendo nada somos egoístas, y vanagloriosos, imagínense con mucha prosperidad, por eso debemos pedir el Espíritu Santo, el cual nos transformará para que sepamos llevar y disfrutar de esa prosperidad.

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