La felicidad no depende de lo exterior, ella está dentro de ti.
Somos seres tripartitos, cuerpo, alma y espíritu, y en el alma se alojan los sentimientos y las emociones.
El ser humano en sus pensamientos tiende a tener un ochenta por ciento de pensamientos negativos, y esto es movido a sus problemas existenciales, problemas que realmente son espirituales.
Estos problemas existenciales, llevan a las personas a problemas de depresión, ansiedad, tristeza y amargura.
Estas son las emociones más comunes que vamos a encontrar en nuestras vidas, lo cual no nos deja vivir, una vida llena de esos trastornos emocionales no es a la vida a la que el Señor nos ha llamado.
Pero el Señor nos ha llamado a vivir una vida de abundancia, cuando el pueblo de Israel era esclavo el Señor los liberó de la esclavitud para llevarlos a vivir una vida de abundancia. Los llevaba a una tierra donde fluye leche y miel.
El Señor nos ha elegido para llevarnos a vivir una vida abundante en una tierra prometida, ahora esa tierra prometida eres tú, y soy yo, somos formado de la tierra, y si nosotros nos descubrimos y vemos la benevolencia del Señor en nosotros, entonces en vez de fluir de nosotros esos sentimientos o emociones toxicas como el miedo, la depresión, la tristeza, empezará a fluir leche y miel, empezaremos a vivir una vida plena en una tierra prometida, una tierra deseable.
Por tanto, nosotros debemos cuidar nuestras emociones para poder llegar y vivir esa vida de abundancia. Heb 4:1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.
Cuantas personas son esclavas del pecado cuello blanco, ese pecado que es tan común en nosotros que ya lo hemos hecho parte de nuestra vida, cuantas personas no paran de buscar la felicidad en lo exterior y descuida lo interior, y cuando se actúa de ese modo, nunca tienen un reposo, el Señor nos ofrece reposar en su presencia, pero nosotros nos afanamos buscando la felicidad en cosas materiales.
Hay personas que pasan toda la vida afanados por lograr grandes riquezas, pero son personas infelices, personas que prefieren un bien material que el bienestar de estar al lado de su familia dando tiempo de calidad.
Personas que se trazan una meta, y al lograrla arrancan con una nueva meta, o no han terminado la primera cuando ya van por la segunda meta a querer lograr.
Eso para mí, es un pecado de cuello blanco, eso nos hace esclavos y nunca logramos entrar en un reposo.
Pro 16:32 Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.
Muchos nos estamos preocupando por lo externo, y no lo interno, buscamos la felicidad en lo exterior y no la buscamos en el interior de cada uno.
Cuando un hombre se ocupa de lo interior de sí, es un hombre que sabe controlar su toma de decisiones, es ahí donde el Espíritu Santo actúa dándonos dominio propio, más el hombre que se cree fuerte, es como aquel hombre de la película Hulk, que todo lo destruye, no tiene control de sí, esas personas lo primero que dañan es su propia vida, y luego daña la de todos los que están a su alrededor.
Sigue diciendo el proverbio, es mejor enseñorearse de su espíritu que conquistar una ciudad, que hacemos queriendo conquistar bienestar material, si perdemos nuestro propio espíritu, perdemos lo que nos da vida, perdemos eso que nos mantenía motivado a seguir hacia adelante, ese espíritu del cual debes enseñorearte es tu familia, tu pareja, tus hijos, porque son ellos los que te mantienen feliz.
Por no saber controlar nuestro carácter, el no saber controlar el tiempo de nuestra vida, en sí, el no saber controlar esas emociones nos hacemos infelices.
Ese pecado de cuello blanco que hemos hecho parte de nuestra vida, es un problema existencial, ese problema existencial te hace querer lograr objetivos que nuestro mal modo de ver la vida, o el mal concepto de lo que es la felicidad, nos llevamos a todo por delante, somos ese Hulk, destruimos lo que pudo haber sido hermoso, muchos nos dedicamos a querer tener para que otros nos admiren, o porque se quiere romper un trauma de pobreza de cuando se era niño, y pare de contar ese trauma de tu vida, que te hace hacer cosas sin controlar tus emociones y vas desbocado a conquistar lo que tú crees que te dará la felicidad, cuando la felicidad está dentro de ti.
Mientras no dominemos nuestras emociones no seremos capaces de conquistar nada.
Lo primero que toda persona debe hacer es conquistarse así mismo, es mejor que conquistar una ciudad.
La orden de parte de Dios a ese pueblo hace más de dos mil años de conquistar esa tierra prometida donde fluye leche y miel, es la misma que hoy el Señor te da, conquístate a ti mismo.
Tus problemas existenciales no te dejan avanzar.
La vida plena y abundante que estamos buscando no tiene que ver con posición, la vida abundante está dentro de nosotros.
En la vida siempre van a ver dos noticias, una buena y una mala.
En el antiguo testamento en el libro de números capítulo trece, vemos como Moisés manda a doce espías a ver cómo era esa tierra a la cual Dios les había enviado a conquistar, y estos doces al regreso traen dos noticias, el primero era buenísimo, muchas abundancia y grandes los frutos, la segunda noticia, era mala, había hombres muy grandes, descendientes de gigantes, y la ciudad era amurallada imposible de penetrar.
Los que se quedaron con la noticia mala, empezaron a entristecerse y a llorar, y decían que porque mejor no se volvían a Egipto, era mejor vivir en la esclavitud que morir a espadas, más Caleb y Josué, confiados en que Dios estaba con ellos, que si Dios les ofreció esa tierra era porque ellos iban a dominar a esos gigantes e iban a lograr penetrar en la ciudad, ellos y sus descendencias habitaron esa tierra donde fluía leche y miel, donde había la abundancia.
Si vas dentro de ti a espiar, encontraras emosiones buenas y malas, y ellas que están dentro de ti dominaran tus emociones, esos gigantes te asustaran, y tú te vas a querer detener, (el ser humano tiene más pensamientos malos o negativos que pensamientos buenos.)
Los pensamientos de las personas son como aquellos espías que después de haber regresado, empezaron a discutir, y cada uno exponía su propio punto de vista.
La palabra dice que el corazón es engañoso, por eso nuestra manera de ver la felicidad es equivocada si no está alumbrada por la palabra de Dios.
La palabra de Dios es esa guía para que podamos alcanzar todas las metas que queremos lograr, pero sin perder nada de lo que tenemos, hay gigantes que te llenan de temor, hay un gigante que te dice que vas a ser pobre, y tú nunca paras de trabajar, hay un gigante que te dice que la vida es una sola y hay que gozarla, y tú te vas por el camino ancho, dejando a tu familia sola, y así tantos gigantes que son pecados de cuello blanco, que viven con nosotros, y a la vista de la sociedad eso es normal.
Heb 12:15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;
Debemos cuidar nuestros pensamientos, nuestras emociones, porque brotando en nosotros esas raíces de amargura podremos contaminar a los demás, nosotros influimos en nuestros hijos, familiares, amigo y vecinos, cuantas personas dejan brotar la raíz de la inconformidad, y empiezan a buscar aún mucho más de lo que tienen, cuantas personas viven amargadas y por su amargura solo los hace feliz el estar en la calle, cuántas familias rotas porque él o ella, se amargaron y decidieron romper el matrimonio sin importar la influencia en sus hijos.
Personas que no se atrevieron a conquistarse a sí mismos, personas que se creyeron muy fuertes y no les importo ser ese Hulk, dañaron todo lo que tenían a su alrededor.
Conquístate a ti mismo, y empezaras a ser feliz. La felicidad no llega cuando tenemos lo que deseamos, llega cuando disfrutamos lo que tenemos.