lunes, 30 de diciembre de 2019

Devocional día vigésimo cuarto.



Señor ya no se qué hacer!

2 Corintios 12:9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

Cuantas veces no hemos estado desesperado por una circunstancia la cual se nos escapa de las manos.


En ocasiones es por un amigo, un familiar, un hijo o por la pareja, pero cuando es por nosotros mismos es aún peor.

Pablo en la segunda a los corintios dice algo difícil de entender, difícil de asimilar, y difícil de aplicar, es díficil porque estamos acostumbrados ha hacer las cosas a nuestra manera, y debemos ser humildes y aceptar que las cosas son al modo de Dios, cuando hacemos las cosas al "modo Dios", salen perfectas y son para siempre, dan paz y gozo.

Pero hacer las cosas en "modo Dios", es díficil porque nuestro orgullo, vanidad y prepotencia, no nos permite hacer las cosas, siempre queremos mostrar que somos muy fuertes, que no lloramos, que nada nos afecta, que somos tipo Hulk, o mujer maravilla.
Mostremos nuestra debilidad, para que la gracia de Dios pueda verse, donde hay orgullo, no puede estar la gracia de Dios porque una es contraria al otro, como puede estar la luz junto a la tinieblas.
Si mostramos humildad ante las personas podremos alcanzar cosas mayores a las que podamos desear, porque la gloria de Dios siempre será mayor a la que podamos alcanzar.

No importa cual sea tu circunstancia, muestra ante Dios tu debilidad, delante del hombre la humildad, y la gloria de Dios que es poder en ti, hará cosas mayores, solo debes confiar que Dios lo hará.

Cuando empieces a creer que el único poder que necesitas es el poder de Dios y no el tuyo, en ese momento se manifestará su gloria, y todo cuanto necesitas lo recibirás por su gracia en ti.

Reflexiona en Efesios 3:20.

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