Zac 10:11 Cruzarán el mar de la angustia, pero yo heriré sus olas, y las profundidades del Nilo se secarán. Abatiré el orgullo de Asiria, y pondré fin al dominio de Egipto.
viernes, 15 de agosto de 2025
domingo, 3 de agosto de 2025
El modo de transcribir ayer cambio, el método es el mismo hoy.
El modo de transcribir ayer cambio, el método es el mismo hoy.
En los años noventa, existían un montón de mujeres que funcionaban como secretarias en muchas empresas e instituciones, y ellas estaban cómodas porque conocían de memoria el teclado de las máquinas de escribir, eran únicas en esa área, las que tenían esos cargos eran una especie de estrella en ese lugar.
Cuando las máquinas de escribir empezaron a ser reemplazadas por la inclusión de las computadoras, esas magistrales indomables mujeres, se convirtieron en indefensas mujeres.
Muchas se deprimieron y abandonaron el trabajo por el miedo de evolucionar, se quedaron con la vieja manera de transcribir texto, otras en cambio decidieron quedarse y pasar vergüenza antes personas mucho más jóvenes y recibir enseñanza de ellas, equivocarse y volver ante esa persona a decirle: no me acuerdo lo que me explicaste.
Eso para estas personas era un verdadero desierto, un proceso en sus vidas, había que tomar una decisión; aprendo en medio de todo este avance tecnológico, o me retiro diciendo que lo que yo sé, es mejor que lo nuevo que están implementando.
La palabra de Dios no varía, es la misma ayer, mañana y siempre, en ella no hay variación, pero, así como el mundo ha avanzado, la tecnología todos los días se hace mejor, de este modo debe ser el modo de hablar del mensaje superior de la palabra de Dios, hoy en día el modo de enseñar el evangelio, muchos predicadores siguen con esa manera vieja de enseñar, viven señalando el mal, el bien es el fruto revestido de todo el mal del cual hablan, la imagen que se llevan las personas es la vestidura del fruto, y no el fruto en sí mismo.
Hay una enseñanza maravillosa en el libro de Miqueas 6:6-8, dice así: ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? 7 ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? 8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.
Miqueas comienza haciéndonos una pregunta, ¿Con qué me presentaré ante Jehová y adoraré al Dios Altísimo? Luego continua con unas preguntas retoricas, Miqueas no quiere repuestas que solo nos den salida del paso, quiere que reflexionemos y vivamos lo que Dios tiene para cada uno de nosotros.
Para los que no saben que es un holocausto, era una ofrenda quemada, sacrificaban un animal sin defecto y lo ofrecían al Señor, estos sacrificios tenían varios propósitos, entre ellos: la adoración, la expiación de pecado, consagración de la vida, entre otros.
El Señor está usando a Miqueas para hacernos ver una mejor manera de relacionarnos con él, la relación de holocaustos, o el derramar de aceite, ya para él era algo fuera de lo nuevo, el Señor quería una nueva forma de adoración, esa manera de adorar era vieja, con razón el apóstol Pablo declara, que si alguno está en Cristo son nueva creación, las cosas viejas pasaron, ahora todas son hechas nuevas.
No seamos como aquellas secretarias que no se atrevieron a conocer algo nuevo, el Señor no está interesado en mostrar la desnudes de tu pecado, él está interesado en enseñarte algo nuevo, y lo nuevo es bueno.
El Señor no comienza enfocándose en el pecado, comienza con una invitación a que busquemos una nueva y mejor manera de adorarlo.
La pregunta que podríamos hacernos cada mañana o cada medio día o tarde, según sea la relación de cada persona, sería: ¿qué traigo hoy para adorar al Señor?
Es una pregunta para todos los días ir preparando la adoración diaria para el Señor, si a un pintor le pidieran que pintase un cuadro, antes de ponerse a pintar la obra que le han pedido, este pintor empezaría a elegir el mejor lienzo, el mejor marco y las mejores pinturas y pinceles, en este proceso pasaría un tiempo eligiendo y cuidando cada detalle; así debe ser nuestro nuevo modo de adorar al Señor.
El hombre no conoce todo el mal ni todo el bien, el mal que pudiera conocer son aquellas cosas escandalosas, y el bien aquellas que pudiéramos en nuestra cultura creer que son buenas, para conocer las pequeñas zorras que dañan la viña, debemos comenzar por conocer a Dios, y esa es un detalle para empezar la obra que nos han pedido, para conocerlo debemos congregarnos, ya que la fe viene por el oír y el oír de la palabra de Dios, de ese modo comprenderemos lo minucioso de lo bueno y lo malo.
Muchas personas hacen obras sociales, una o dos veces al año salen y dan comida al necesitado, o juguetes, también pudieran dar donaciones a instituciones, o se dedican a cuidar animales, y esos días se sienten gozosos por la obra que han hecho, ‘‘todo esto está muy bien, no está nada mal’’ pero no es el modo que Dios quiere con el que le adoren.
La palabra dice que la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adoraran al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
Si empezamos a conocer verdaderamente al Señor, comenzaremos a conocer lo bueno, lo cual Miqueas declara, pero no lo conocemos; el versículo ocho dice: Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y que pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar la misericordia y humillarte ante tu Dios.
Humillarnos es saber que no sabemos nada, y todo lo que escuchemos nos fortalezca en conocimiento y ciencia, dejarnos penetrar por la palabra de Dios y no mantener un corazón de piedra, el cual solo acepta lo que él sabe, despreciando la enseñanza del Señor en boca de un predicador.
