En muchas ocaciones de la vida pastoral, a mi esposa y a mí, nos a tocado ayudar a parejas que enfrentan situaciones muy fuertes, donde coloco ejemplos de si yo llegara a caer, debo tener las fuerzas para levantarme y seguir adelante.
Cuando yo uso esa expresión, de inmediato mi esposa me dice como chiste: otro puede pecar, pero usted no, porque si no lo mata Dios, lo mato yo, y rompemos el hielo y damos carcajadas.
Pero ciertamente existimos hombres que pareciera que ya se nos agoto el crédito de pecar, más bien como que estamos sobre girados, y a esos hombres Dios los corrige de inmediato, para que no caigan en ruina ni en muerte temprana. Eclesiastés 7:17.
En una ocasión jugando con mi hija Valeria, charlando y presumiendo en cosas que la vida me a permitido saber, mi hija me decía: papá tú sabes mucho, eres como perfecto, y yo fanfarrón le digo jugando: claro Valeria después de Dios estoy yo, casi perfecto.
Después de ese momento, pasó cómo máximo una hora; cuando sucedió una situación donde mi imperfección salió a la luz, al suceder eso, me acordé de lo que le había dicho a mi hija momento atrás, me sentí muy imperfecto y le pedí perdón a Dios por haber jugado con lo que le había dicho a mi hija. Así como sucedió eso negativo en mi vida por haber jugado diciendo que yo era perfecto, también han sucedidos cosas maravillosas en mi vida por decir o pedir algo a Dios jugando.
Por eso existimos personas que Dios nos da poder en la boca, y a esas personas no se nos permite pecar, tenemos los giros vencidos, estamos en deuda con el Señor.
No podemos estar ante el rey sin la debida vestidura.
Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
Mateo 22:11-13 RVR1960
Muchas personas a lo mejor podrían pecar y resarcir el pecado, y todo podría ir normal en su vida, pero la factura que les corresponde pagar más tarde es muy alta, siguen tranquilo en la fiesta, su traje parece de etiqueta pasa muy desapercibido, es algo así cuando decimos: tranquilo, que eso a cien por horas no se ve.
El Señor lo sabe, y podría decir que esa persona es consentido de Dios, es tanta su misericordia que lo deja pasar, más Dios perdona el pecado pero no tendrá por inocente al culpable. Número 14:18.
En cierto modo, que el Señor se fije de inmediato que el traje que cargamos no es el adecuado para la fiesta, es mejor; mejor porque nos corrige de inmediato, y esa corrección es amor inagotable, es un amor protector, ese amor que cuando tú te estás colocando un traje para ir a una fiesta, tu mamá se fija que el nudo de la corbata no está bien, y te lo arregla.
Cuando sucedan estas cosas que el Señor te muestra y te corrige faltas de tu intimidad, te hará ser más humilde, más humano, más persona, y te va perfeccionando. Filipenses 1:6.
Cada vez que sientas que el Señor tiene cuidado de ti, es porque va hacer contigo cosas maravillosas, el Señor te estará preparando para usarte como su instrumento de amor, se cumplirá en ti esa capacidad que el Señor nos ofrece en Efesios 4:11-12, el Señor les da a estas personas la capacidad de ser profetas, pastores, maestros y evangelistas, el Señor te perfecciona porque quiere hacer de ti una persona santa para su obra.
No tengas miedo, porque la obra del Señor no la detiene nadie.
Pastor Edgar Quintero.
