Hay un libro que se llama biblia, aunque en ella está la verdad, la mayoría de las personas no la leen, pero si leemos libros de personas que escriben una verdad equivocada con una idea errónea de lo que dice la biblia.
Hemos tomado una verdad del mundo, la cual dice que la vida es una carrera, y esa verdad la hemos tomado en serio, arrancamos a correr una carrera de competencia, una carrera en donde la meta es ganar sin importar los medios para llegar a la meta.
Lo más triste es, que cuando llegamos a la meta, comienza una nueva carrera.
Hemos dejado en el camino a espos@, hijos, hermanos incluso hemos dejado atrás a nuestros padres, mientras que el mundo nos hacía ver, que van a nuestro lado.
La vida no es una carrera de rapidez, porque queremos dejar atrás a quien sea, no es una carrera de resistencia, porque estaremos pendiente que el otro se canse, para repasarlo, me parece que es una carrera de relevos, donde necesitamos descansar y que otros descansen en nosotros.
El apóstol Pablo habla de haber peleado la buena batalla, y que ha acabado la carrera, esta carrera de la que habla el apóstol Pablo es una carrera con relevo, esta no es una carrera de rapidez, de quién llega primero, es una carrera donde toda la familia pueda participar, pero con el compromiso de que de su desempeño es el triunfo de los que han dado el testigo y de que los que están esperando por él, para que puedan tener buen tiempo para llegar a la meta, y comenzar la nueva carrera.
Somos malos competidores; porque rechazamos o le pasamos por encima a los demás, o no nos empeñamos en cumplir con lo que nos corresponde hacer, cuando recibimos el relevo.
Peleamos con deslealtad, y eso no hace que sea una buena batalla, cuando recibimos el testigo para seguir la carrera, nos desviamos y dañamos el trabajo de los demás o al tomar el testigo lo cual es el relevo que debo cumplir, queremos apartar a los demás.
Por eso debemos guardar la fe, guardar la fe es tener temor de Dios, solo el temor a Dios nos permitirá pelear está batalla de una buena manera, solo el temor de Dios nos permitirá incluir a nuestra familia en una carrera con relevo, y los que van de relevo cumplir con fidelidad.
No sigamos corriendo por competir, corramos sabiendo que el que me entrego el testigo, está confiando en ti, y que el que está esperando el testigo, tiene la disposición de seguir conquistando terreno para que el próximo pueda llegar a tiempo.
El éxito de uno, será el éxito para todos, recuerda no dejar atrás a ninguno de tu familia.
2 Timoteo 4:7 RVR1960. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
Dios les bendiga, pastor Edgar Quintero
