jueves, 31 de diciembre de 2020

Deja de escuchar la voz de la serpiente

 


En el diseño de Dios estaba que viviéramos eternamente, y mantener nuestra deidad en santidad, mientras más buscamos conocimiento y avanzamos en tecnología más nos extraviamos y perdemos la vida eterna.

El hombre en su curiosidad por cada día querer saber y experimentar deseos propios y satisfacción de placeres se hace cada día más egoísta.

Dios a la hora de la creación había colocado el árbol de la vida en el huerto del edén y del cual no le prohibió al hombre comer, Dios desde un inicio ha querido darnos la vida eterna.

Gén 2:9  Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.

 

Todo cuanto Dios crea es para beneficio del hombre, pero para cada ocasión el Señor debe prepararnos, somos nosotros los que todo el tiempo estamos escuchando la voz de la serpiente y no permitimos que el Señor nos prepare para poder disfrutar de lo creado por el Señor.

Lo primero que debemos es aprender a disfrutar de la vida santa, la vida inocente, vivir la vida como si fuéramos niños, llenos de inocencia, amor, sin malicias, sin mentiras, buscando siempre el bien del otro, sin odio, llenos de perdón para cuando el otro falle, sin buscar solo nuestro beneficio y satisfacer nuestro ego.

 

Gén 2:15  Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.

Gén 2:16  Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;

Gén 2:17  mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

 

Más aun el hombre no estaba preparado para recibir el conocimiento del bien y el mal, en algún momento el Señor nos iba a permitir comer de ese árbol, pero teníamos que recibir su instrucción para que pudiéramos manejar ese conocimiento.

Por eso la instrucción del Señor es: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

 

Para el hombre estaba permitido comer del árbol de la vida, el plan de Dios para el hombre era vivir eternamente, vivir sin dolor, ver la muerte como un sueño profundo, vivir sin aflicciones, sin cárceles, sin adulterio, una preparación para la vida en parejas de dos y no de tres o cuatro, familias funcionales y no familias difuncionales, doncellas guardadas para el matrimonio en santidad, hombres honrosos y cuidadosos de su novia o esposa.

Hoy en día una pareja se hace novio y ya quieren el conocimiento del sexo fuera del matrimonio, matrimonios que quieren el conocimiento de una tercera persona en su relación, en muchos de los casos hasta cuatro personas en una relación, hoy en día hombres quieren el conocimiento de experimentar de vivir con otro hombre o una mujer con otra mujer.

Y toda esa curiosidad por el conocimiento ha sido pervertido por el hombre, por no estar preparado para manejar el conocimiento, lo cual lo lleva a la muerte.

Cuantas personas han matado a otro porque su esposa le ha sido infiel, cuantos hombres han matado a toda su familia y luego se quitan la vida ellos mismo, por una infidelidad.

Cuantos matrimonios han muerto, cuántas familias han muerto psicológicamente por el divorcio de sus padres, cuantas personas siguen la repetición de esa muerte, por la maldición que van heredando de la muerte que sus padres le han dejado.

El enemigo, ha querido acabar con la creación más preciada de Dios, “el hombre”.

Gén 3:1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

Gén 3:2  Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;

Gén 3:3  pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.

Gén 3:4  Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;

Gén 3:5  sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

Seguimos escuchando la voz de la serpiente: sé infiel que nada va a pasar, aprovecha este momento y ya, que importa que no estés casada, protégete y no salgas embarazada, si estas embarazada sin casarte aborta, bueno puedes parir total no eres la única ni serás la última que salga embarazada sin casarse.

Roba a esa persona, total él tiene bastante, no perdones esa persona no merece ser perdonado, vive odiando para que no te hagan daño.

De este modo y de muchos otros modos la voz de la serpiente nos lleva a la muerte.

Por eso el Señor por saber que el hombre siempre está escuchando la voz de la serpiente, que el hombre siempre va a querer buscar y conocer cosas para las cuales no esta preparado, tuvo que quitar y proteger la vida eterna.

Gén 3:24  Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

Pero esa vida eterna la podemos alcanzar, dejándonos purificar y cortar con esa espada de fuego, y seguir el único camino, seguir a Jesucristo, y la instrucción es esa espada que es la palabra de Dios, Heb 4:12  Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Esa espada nos prepara nos instruye para disfrutar de esa vida en abundancia y vida eterna.

2Ti 3:16-17  Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17  a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.